El tiempo que gira en las manecillas del reloj es una forma de olvidarnos del pasado o por lo menos eso es lo que creemos hacer, aunque en estos tiempos, en donde la tecnología nos obliga a todos a tener la misma hora en nuestros dispositivos móviles y ya es muy raro ver a alguien con un reloj de manecillas cuando la hora la tenemos disponible en una pantalla brillante. Y por más extraño que pareciera, con los actuales relojes tenemos más prisa que cuando llevaban segundero, no somos capaces de detenernos unos minutos (quizas horas) y cerrar los ojos, escuchar los sonidos que nos rodean, sentir la brisa o el viento que nos toca la piel, acariciar los rayos de sol o algún árbol cercano. Hemos perdido la capacidad de asombro ante las cosas simples y cotidianas. Dejémonos llevar por el remolino que se forma en nuestro interior, por ese impulso de detener el tiempo y dejar que nada nos importe, cedamos a esa sutileza de menguar el paso y mirar al cielo, observar las copas de los árbole...